Reservas por WhatsApp
Fecha, hora, número de personas y nombre. El aviso llega al equipo y la reserva queda registrada.
Guía
Sin promesas de laboratorio. Esto es lo que hoy funciona en un restaurante real, lo que aporta y lo que no.
Un restaurante recibe mensajes y llamadas justo cuando menos puede atenderlos: en pleno servicio, de madrugada y los días de cierre. No es un problema de organización, es un problema de horas. La automatización no sustituye a nadie del equipo: cubre las horas en las que no hay nadie disponible para contestar.
Fecha, hora, número de personas y nombre. El aviso llega al equipo y la reserva queda registrada.
Horarios, ubicación, aparcamiento, terraza, alérgenos o si se admiten perros. Son la mayoría de los mensajes.
La carta actualizada, en el idioma del cliente, en el momento en que la pide.
El turista escribe en su idioma y recibe una respuesta correcta sin que nadie del equipo tenga que traducir.
La franja en la que hoy simplemente no se contesta: de noche y en los días de descanso.
Pedir la reseña al cliente satisfecho, sin depender de que alguien se acuerde de hacerlo.
Conviene decirlo con la misma claridad. Una queja, una alergia grave, un grupo grande con condiciones especiales o una petición delicada deben pasar a una persona. El sistema se configura para detectar esos casos y derivarlos, no para resolverlos solo. Un restaurante que automatiza esto acaba perdiendo clientes, no ganándolos.
Tu equipo debe atender mesas. La IA puede atender mensajes.
Vemos cómo gestionas hoy reservas y consultas, y qué se puede automatizar.
Cargamos tu carta, horarios, idiomas y normas de sala.
Lo probamos contigo hasta que responde como responderías tú.
Se pone en marcha y seguimos pendientes de los primeros días.
El plazo depende de la carta, los idiomas y de cómo se gestionen hoy las reservas. Se concreta después del análisis, nunca antes.
Demo real
Escribe a la demo por WhatsApp como si fueras un cliente, o pide que analicemos tu restaurante.